Entre el clamor del tambor, el tún y la chirimía,
el resonar de chinchines y sonoros atabales,
entre flores primorosas,
entre plumas de quetzales,
nació una raza grandiosa, noble,
valiente y bravía.
Orgullosa y sabia estirpe de ese héroe aguerrido
que por el innnato honor
con su sangre regó el suelo
sin clemencia mancillado
y en el campo de batalla
mortalmente cayó herido.
Antes muerto que humillado
por el víl conquistador
y aunque la lucha perdida dió
a su pueblo gran dolor,
varios siglos han pasado
Mas jamás será olvidada
de sus azañas la gloria,
su valor, su patriotismo y la portentosa historia
que a Guatemala ha legado
el príncipe Tecún Umán.

