HOLOCAUSTO DE UN PRINCIPE

MAYA-QUICHE
“TECUN UMAN”                                                      

Después del descubrimiento de América. vinieron de España los conquistadores, que pelearon contra los indios para subyugarlos y apoderarse de sus tierras.

(A la Izquierda Hernán Cortéz)

Los conquistadores tomaron posesión de México comandados por Hernán Cortéz, uno de los más famosos y aguerridos capitanes del ejército español. Con él vino otro capitán no menos aguerrido y valiente de nombre Pedro de Alvarado.

 

Pedfro Alvarado

Una vez conquistado México, Hernán Cortéz envió a Pedro de Alvarado a Guatemala en el mes de Diciembre de 1523. Le dió soldados, armas y caballos para que conquistara esas tierras.

El capitán Pedro de Alvarado nació en la ciudad de Badajóz, España en el año de 1485. Fué hijo de Don Gómez de Alvarado y Doña Leonor de Contreras. Era rúbio, elegante, esbelto y amante de las aventuras, en México los indios lo llamaban “Tonatiú” que significa hijo del sol y le temían por su valor  y agresividad en las batallas.

Cuando Pedro de Alvarado y sus hombres entraron a tierras de Guatemala estas estaban habitadas por Señoríos indígenas con los nombres de Quichés, Kakchiqueles, Sutuíles, Quekchies, Pipiles, Mames, Pocomames, etc. todos ellos descendientes de la raza Maya.

Adoraban la naturaleza, de ahí que sus dioses fueron  El corazón del mar, El corazón de los lagos, El cajete Azúl ( Como llamaban al cielo ), El agua, El fuego, Las montañas, Etc. Pero había uno que casi nunca podían definir, pero que era considerado como el mas poderoso, y le llamaban “Kukulkán”

De todos estos Señoríos, los mas poderosos eran los Quichés e inmediatamente seguían los Kakchiqueles..

Quiché Oxib Quej y BelejepTzy

Gobernaban en el Quiché Oxib Quej y BelejepTzy, estos señores buscaron entablar una alianza con los otros Señoríos, pero los ódios provocados por las guerras continuadas entre ellos  impidieron una alianza defensiva contra el invasor español.

(Arriba la estatua de granito del Principe Tecún Umán).

Los Quichés tenían la costumbre de no hacer la guerra si sus Sacerdotes no les decían antes cual era la época mejor para ello, y al hacerla, llevaban en andas al dios “Tojíl” y a sus reyes.

Cuando les tocó pelear contra los españoles, los sacerdotes indicaron que los dioses no les favorecían. Gran pena se apoderó de los reyes y del príncipe Tecún Umán, general de todos los ejércitos; sin embargo, era tanto su amor al país, que dispusieron pelear para defenderlo.

El primer combate fué a orillas del lago Tonalá, situado en la provincia de Soconusco que es ahora territorio de México.

Por la desigualdad de las armas que usaron los Quichés en sus combates y las que traían los españoles se puede comprender facilmente  quienes estaban mejor preparados y por qué ganaron facilmente los españoles esta batalla. No solo las armas eran superiores, sino que también estaba de su parte el hecho de que los indios los consideraban como dioses por su color; el miedo que le tenían a los caballos, animales que nunca habían visto y los cañones, en los que los indios creían que encerraban el rayo.

Tal como ganaron la batalla de Tonalá, triunfaron los españoles en otras batallas libradas a las orillas de los ríos Ocosito y Salamá, y dominaron gran parte de la costa Sur. Tecún Umán estaba en Totonicapán y desde allí ordenó al Príncipe “Azumanché” que defendiera el paso por las montañas de Santa María, cerca de Quetzaltenango. La lucha fué tremenda, los guerreros y el Príncipe lucharon valientemente pero fueron vencidos allí a orillas del pequeño rio que desde entonces se llama “Xequijel” debido a que por la mortandad que hubo en la lucha, sus aguas se tiñeron de sangre.

Pedro de Alvarado ocupó sin resistencia la hermosa ciudad de “Xelajú”, ( ahora Quetzaltenango ). En ella estaba cuando supo que Tecún Umán, el valiente general de los Quichés, se dirigía a atacarlo sin que le infundieran miedo las derrotas sufridas por sus guerreros, ni la muerte del Príncipe Azumanché en la batalla de Xequijel. Los dos, Tecún Umán y Azumanché eran los mejores guerreros del reino. Pedro de Alvarado lo sabía, y decidió esperarlo en las llanuras que se extienden cerca de la ciudad.

Llanos de Urbina o de Pachak se llama el lugar en que se efectuó la lucha entre Tecún Umán y Pedro de Alvarado. El combate fué tremendo y la mortandad entre los indios enorme, sobre todo por las cargas de caballería y los cañones, sinembargo Tecún Umán se habrió valientemente paso entre las filas españolas y logró colocarse frente a Pedro de Alvarado.

Cuentan que la lucha entre los dos jefes fué dura; primeramente Tecún Umán mató al caballo que montaba Alvarado, luego rodaron ámbos luchadores por el suelo, forcejearon fieramente sin poder dominar el uno al otro hasta que por fin, calló herido de muerte el príncipe Tecún Umán, sin que se sepa con certeza si lo mató Alvarado o su lugarteniente y amigo Don Pedro de Portocarrero.

Muerto el intrépido Tecún, se desbandó el ejército, y para los reyes del Quiché desapareció la esperanza de derrotar a los españoles. Cuenta la leyenda que un bello quetzal que acompañaba al príncipe y que simbolizaba la amada libertad del reino, revoloteaba sobre las cabezas de estos dos luchadores y al ser herido Tecún se desplomó muriendo sobre el pecho ensangrentado del glorioso  Príncipe de los Quichés.

Tecún Umán es un héroe nacional y su imágen adorna uno de los billetes de la Moneda Nacional Guatemalteca.

TECUN UMAN “


Entre el rumor del tambor, el tún y la chirimía

el resonar de chinchines y sonoros atabales,

entre flores primorosas, entre plumas de quetzales,

nació una raza grandiosa, noble, valiente y bravía.

Orgullosa y sabia estirpe de ese héroe aguerrido

que por el innato honor de su pueblo subyugado,

con su sangre regó el suelo sin clemencia mancillado

y en el campo de batalla mortalmente cayó herido.

 

Antes muerto que humillado por el víl conquistador

y aunque la lucha perdida dió a su pueblo cruel dolor,

varios siglos han pasado y muchos otros pasarán…

 

Mas jamás será olvidada de sus azañas la gloria,

su valor, su patriotismo y la portentosa historia

que a Guatemala ha legado el príncipe Tecún Umán.

                            Autor:  Efraín López Rodríguez

 

 

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