“ETERNAMENTE”

Cuando haya yo dejado de existir

y mi cuerpo yazca en el sepulcro frío,

no has de llorar por mí, cariño mío

ni fúnebre atavío has de vestir.

 

Pues muerto no estaré, te lo aseguro

aunque el panteón de flores sea adornado

y mi nombre en dura losa esté gravado,

yo no estaré ahí, yo te lo juro.

 

La pena tan profunda de dejarte

mi ser hará flotar eternamente,

como un ángel guardián para cuidarte

 

y en átomos rodearte complaciente

para velar por ti y amante darte,

la prueba de mi amor puro y ardiente.

“UN SONETO PARA ELLA”

A mi amada yo le voy a dedicar

un soneto que soñando concebí,

aunque no es taréa fácil de lograr,

terminarlo será un gozo para mí.

Con él rosas purpurinas del pensil

mi pasión con su fragancia mezclarán

y los lirios y jazmines en Abríl

a su alma primavera llevarán.                                                                Señora Mariposa

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